Juan Diego Flórez: soberbio
Poco puedo añadir a todo lo que se ha escrito por ahí sobre los méritos de JDF; anoche cosechó otro éxito más en el Auditorio Miguel Delibes, donde protagonizó una velada absolutamente triunfal ante una audiencia levemente diferente a la habitual de las funciones de abono: mete en una coctelera las últimas colecciones de Carolina Horrores, un par de cabinas de rayos UVA, una tonelada de mechas rubias, varias docenas de perlas, gomina a granel y pantalones de caballero de colores imposibles y te sale el público de ayer. Había hasta photocall, ante el que se retrataron las fuerzas vivas de la región (y alguna fuerza muerta también, porque uno que estaba detrás de mí no aplaudió en todo el recital, así que lo mismo lo llevaron ya momificado).El programa era muy similar a los ofrecidos en fechas recientes en Madrid, aunque con alguna variación:
Primera parte: Cenerentola (calentando la voz, pero fantástico), La lontananza, Le Sylvain y L'orgia, de Rossini (muy bien, pero con muchos ataques por abajo y excesivos portamentos, en mi modesta opinión), un preludio a cargo de Vincenzo Scalera (estuvo estupendo toda la noche) y Asil ereditaire de Guillermo Tell para terminar, en la que estuvo apabullante, increíble, magnífico. Un dios rossiniano.Segunda parte: Je perdu mon Euridice (maravilloso, y eso que es un aria al que le tengo cierta manía. Un legato de impresión) y a continuación, el repertorio español. Cambió el orden del programa previsto, y ofreció El mismo rey moro, de La alegría del batallón, la Serenata de El guitarrico, Adios Granada de Los emigrantes y terminó el paseo zarzuelero con Por el humo... de Doña Francisquita. Me gustó en todas las romanzas, pero estuvo especialmente brillante en Adios Granada (lo bordó). Terminó el asunto con Ah leve toi soleil, de Romeo y Julieta, que es un aria que me gusta muchísimo y que le salió francamente bien, aunque me "cuesta" colocar su voz, su timbre, en el papel del héroe romántico. No, no cantó Terra amica, de Zelmira, y lo sentí mucho.
Los bises: cantó (¿o soltó?) los consabidos agudos de La hija del regimiento, continuó con La donna è mobile de Rigoletto (en un alarde de chulería de dudoso gusto sostuvo el agudo mientras miraba burlón su reloj de pulsera), Cessa di più resistere, de Barbiere (a-lu-ci-nan-te) y Granaaadatieeerrasoñaaadapormiiii en una versión de impacto.
No me quiero enrollar con lo que podéis leer por ahí en cientos de reseñas y críticas: JDF es un fenómeno vocal en pleno apogeo que asombra y apabulla a partes iguales por su perfección, por la homogeneidad de su canto y por la facilidad pasmosa que posee no sólo para los agudos, -quizá lo más llamativo- sino para la coloratura en general, que le sale puntual cual reloj de cuco. Ayer era la tercera vez que le escuchaba en directo (siempre en recital) y me llamaron poderosamente la atención algunos factores: primero, que la voz ha ensanchado y crecido (un poco, tampoco una barbaridad) sin perder ni un ápice de flexibilidad; segundo, que me resultó más comunicativo y musical que en otras ocasiones (es un tenor que, no sé si por talante, por tipología vocal o qué, me deja estupefacto con sus virtuosismos pero algo frío con sus interpretaciones); y tercero, que está aferrado a un repertorio que ya no da mucho más de sí, y me explico: estuvo en Valladolid hace más de cinco años (noviembre de 2003, si no me equivoco), y cantó prácticamente el mismo programa que le escuchamos ayer: Hija del Regimiento, Granada, Donna è mobile, Cenerentola...
Anécdotas: voy a destacar una y que cada cual saque sus conclusiones. Antes de cantar en los bises La hija del regimiento con sus fuegos artificiales, se dirigió al público y dijo (cito de memoria, pero aviso de que todavía la tengo muy buena): "espero que no sea cierta la teoría esa de que a los tenores dios nos da un número limitado de dos agudos y que los vamos gastando al cantar..." Carcajada del respetable. Y tras las risas, añadió con evidente sorna: "Claro que a algunos tenores dios no les dio ninguno...". Ahora podéis leer de nuevo el título de esta crónica y quizá le halléis otro sentido...




17 comentarios:
a mi me gustó muchísimo el concierto, me parece que tiene una manera de cantar que transmite muchísimo, y el pianista aunque con un sonido no del todo perfecto, tiene mucha musicalidad y calidad acompañando.
Lo del reloj me pareció feillo..., pero pero aun que en programa de mano viniera "Juan Diego Florez, soprano", eso es muyy fuerrrte.
Por cierto, completamente de acuerdo en lo del cambio de público...
Saludos de una "medio" pucelana.
En primer lugar, me alegro de que disfrutaras de una velada tan estupenda. Yo coincido contigo en haber visto a JDF tres veces, dos con orquesta y un recital con Vincezo Scalera en el Liceu, en noviembre de 2007. Magníficos los dos, con un repertorio bastante diferente del que acostumbra a cantar en los últimos recitales. Copiándote el título, SOBERBIO!.
Un abrazo
Lástima que no cantase el Terra amica... eso sí que hubiera sido un cambio para que te quedases impresionado del todo, Salarino...
A mí también me impresionó la romanza Adiós Granada...
Soberbio o no, escucharle es una gozada... La verdad, no sé de otro tenor que pueda cantar lo que él con esa facilidad...
Más JDF, por favor...
¡¡¡Me alegra leerte!!! Muy buena la crónica.
Pues si, Salarino, coincido contigo en el título, yo también le he visto hacer lo del reloj, y alguna gracia más. Canta maravillosamente, pero su seguridad técnica, a mi entender, no le deberia dar patente de corso para olvidar que en la ópera tambien cuentas las emociones.
Celebro que estés tan bien. Visto lo que nos has contado de Flórez, puede decirse del peruano que es soberbio y soberbio. Muy acertado por tu parte el doble sentido del adjetivo en el que no he atinado hasta ver tu indicación.
Saludos!
Es cierto, olvidé mencionar lo del programa de mano: gracias, Pan. Con lo tiquismiquis que suelen ser los tenores, el colmo es que bajo tu nombre escriban "soprano"...
Creo que JDF es el mejor en lo suyo, y ser el mejor, en su caso, implica estar a un nivel estratosférico, con un canto hoy por hoy inigualable, impresionante, capaz de hacer fácil no ya lo difícil, sino en muchos casos, lo imposible. Pero ser "el mejor" es algo que se debe disfrutar y agradecer sin más; no creo necesario recordar que los demás "son peores" ni cronometrar los agudos, porque entonces salimos del arte del canto y entramos en el del circo (en su descargo diré que el público le jaleaba groseramente como si se tratara de un trapecista más que de un cantante).
Fue un recital inolvidable, y en tres o cuatro momentos me dejó con la boca abierta; teniendo en cuenta que últimamente sólo la abro para bostezar, agradecí el cambio.
Me alegra esta crónica, fundalemnte por un motivo.
Volver a leerte.
Que te haya entusiasmado JDF también me gusta, claro, siendo un tenor que me emociona especialmente en un repertorio muy querido, pero lo que más me gusta es, precisamente, que haya sido JDF el que ta haya devuelto, ni que sea esporádicamente a Salarino.
¡Que bueno que disfrutaras tanto, nen!
Soberbio y soberbio, bien vistas esas dos lecturas.
Ay, y que le hago si desbordo perfección!!! ( suspirando)
Feliz Sant Joan!!
Cada vez que lo escucho pienso que sí, que es el mejor en su repertorio, pero que es un repertorio de rossinis y donizettis ligeros que ya se agota.
Pienso que es inteligente no abordando roles que luego le pueden pesar, como el Duque que tendría que estar haciendo en Madrid, pero no se puede quedar cantando el aria rara de la Lucrezia y la gracia del reloj toda la vida.
Saludos1000
Soberbiamente pagado de sí mismo,según nos cuentas.Pues lo siento,la verdad,porque más dura será la caída,¿no?
De todos modos,me alegro de poder leerte.Siempre es un placer gozar de unas crónicas tan incisivas como amables.Un abrazo.
Vaya tela, soberbio, "soberbio"...
Un recital de tres partes, porque cuando tienes ya previsto de antemano dar un número concreto de "bises", con programa y duración predeterminados, dejan de ser tales pasando a conformar un "bloque" más del recital y tal.. O sea: una tercera parte, que hubiera quedado bordada dejándola en la del "barbero"... Pero en honor a ese público de la coctelera -que tan acertadamente has descrito- remató con la facilona y pegajosa (más que pegadiza) "Grrrranada", tierra soñada por todos los que -minutos después- se desahogaban (o desaguaban) en los aseos del auditorio canturreando su propia versión de granadina (¿será que el el alicatado inspira?) como si se tratara de la ducha de casa, antes de aplicarse la "gomina para ricillos del cogote, marca ACME"...
Y los muy ilusos que reclamaban "propinas a la carta" insistiendo en vociferar sus peticiones, por si el divo las tomaba en consideración.. Juá!
No me había dado cuenta de la catalogación de "soprano" en el programa de mano, pero es que ni lo miré... Cada vez que un evento de este tipo lo organiza la "obra social" de cualquier caja de ahorros, jamás aparece el más mínimo comentario musicológico que aporte algún dato de interés sobre la obra que va a ser interpretada... No merece la pena ni molestarse para abrirlo.
Por decir algo, obviando -por patentes- sus grandes virtudes y habilidades para ése "su repertorio habitual", no os parece que también a Gluck lo cantó con aires y ademanes belcantistas? Ahí no me convenció!
Por otra parte, siempre es una gozada escuchar arias cantadas por un gran tenor sin sufrir pensando en si llegará o no a esos sobreagudos que le esperan (en La Cenerentola del año pasado en Calderón, ese sufrimiento con el tenor de turno era constante, mientras la interpretación en los demás papeles era más o menos digna) y tratandose de JDF, hay garantía previa... Pero como yo no le había escuchado en vivo con anterioridad, me llamó la atención que su voz no destacaba por volumen, especialmente al principio, antes de calentar.. Así que, supongo que en las últimas filas de galería, lejos del foco sonoro, esa voz (en los tonos más graves) se vería ocasionalmente eclipsada por el piano...
Se veía que le encanta lucir sus "divinos" do-nes (y a nosotros escucharlos, claro) pero esos "dos" provenían de un pecho menos voluminoso que el de su admirado Pavarotti, quien alguna vez dijo que consideraba a JDF como su sucesor natural... No sé, no sé...
En todo caso, fue un buen broche para la temporada en el Delibes, donde coincidiremos de nuevo en Otoño, no? Yo al menos,(como no sea alguno aislado en Cagliari o Santander) me despido de los conciertos durante el verano..
Nos vemos!
Huy, lo siento... Se me disparó el gatillo dos veces al enviar el comentario... Serán los nervios por la cercanía de las vacaciones.. Salud a todos!
"Claro que a algunos tenores dios no les dio ninguno..."
Se dice que eso más o menos les dijo Bonisolli a Domingo y Pavarotti: "¡Oh! He aquí dos tenores que tienen problemas con el Do"
Se non e vero....
A mi el recital me pareció de primer orden y coincido con tu opinion general. Te felicito por tu buen oido, es cierto que en la primera parte hizo mucho attacco di sotto aunque con buen gusto. He leido el resto de tus criticas y son muy buenas, gracias.
Domenico.
Carlos, JDF no es un heldentenor pero proyecta muy bien la voz. Se le oía hasta en el último rincón del auditorio (según me han dicho). La acústica es muy buena, eso también influye. Eso sí, en el teatro Calderón yo tuve problemas para escucharle desde el anfiteatro hace unos años.
Tamberlick, mejor no comparar las carreras de Bonisolli, Domingo y Pavarotti... ni sus "dos" (me quedos con los del gran Luciano, puestos a elegir)
Domenico, me extrañaron esos ataques, pero entiendo que formaban parte del "calentamiento". Es un tenor muy limpio, creo yo, en su emisión. Y gracias por leer mis reseñas.
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