lunes 25 de mayo de 2009

Bernarda Fink & Il Giardino Armonico


Allegro ma poco. Así me encontraba yo (mi primera salida "oficial"), así me resultó el recital/concierto y ese era el tempo de un par de movimientos vivaldianos. El evento era la presentación de la grabación Il pianto di Maria, un disco con el mismo repertorio e intérpretes que los escuchados ayer; mirando las pistas, creo que ofrecieron todas en el recital, más una sinfonía de Caldara -con la que abrieron la primera parte-, una breve pieza para laúd de S. L. Weiss con la que se abrió la segunda y una cantata de Telemann que se ofreció como bis. Por cierto que al tal Weiss en el libreto lo acreditan como Sigmund pero en los wikimundos dicen que se llamaba Sylvius. La música se presentó como un continuo, sin pausas entre las distintas piezas -algunas, ejem, para mi gusto no excesivamente destacadas dentro del opus de los distintos compositores- logrando, eso sí, un clima adecuado en el que la solista, Bernarda Fink, entraba y salía sigilosamente. En la parte vocal ofrecieron un Monteverdi (Pianto della Madonna sopra il Lamento d'Arianna) que a mí me gustó, y eso que Monteverdi me amuerma un poco; aparte de la voz y los instrumentos, jugó un destacado papel la maravillosa acústica del Auditorio y Fink logró el patetismo y las sonoridades necesarias como para inmovilizarme en la butaca y dejarme ligeramente sobrecogido ante mi insignificancia en el universo. En la segunda parte el plato fuerte era la cantata Il Pianto di Maria, atribuida a Haendel pero al parecer compuesta por Giovanni Battista Ferrandini; el caso es que la tengo en un recital por ahí con Anne Sofie Von Otter (ver vídeo) y en los créditos figura aún Haendel. Con tal de que no sea de Andrew Lloyd Weber, a mi me sirve; la cantata, para qué engañaros, tampoco es como para batir palmas y taconear. Sí, la velada de ayer era muy mística y creo que yo ando ahora en una etapa vital más prosaica, entendido esto como una leve falta de elevación (o necesitado de estímulos más potentes) no como vulgaridad o insulsez, que de eso, nada; si no supe apreciar la delicadeza del bocado musical, fue por entero culpa mía y de mis carencias sensoriales. Fink, a mis oídos, estuvo muy bien, nada ñoña ni barrocona, muy homogénea, pero en algunos momentos los medios y graves se diluían un poco. Los Giardino sonaron a gloria, como siempre.

6 comentarios:

Joaquim 26/5/09 01:27  

¡Qué bueno eso de barrocona!
¿Podrías explayarte más en ese término?
¿Cómo suena un/una cantante barrocona?
¿Podrías ponerme ejemplos? sería bueno para homogeneizar criterios, no vaya a utilizarlo a partir de mañana y me confunda.
Te leo bastante recuperado, la verdad y ya sabes como me alegra eso.

Salarino 26/5/09 07:58  

Barrocón/ona: dícese del cantante (probablemente soprano/mezzo/contratenor) que bien por impulso propio o a instancias de un director filologiquísimo y puristérrimo decide que la música barroca y/o antigua hay que cantarla como si uno no tuviera una voz humana o fuera un canario agónico. Es decir, con un timbre blanco, anoréxico, amanerado, aniñado, corto y exento, por supuesto, del más mínimo vibrato, mientras que la expresividad queda reducida a una especie de trance místico similar al de un/a pastorcillo/a ante una visión mariana (de la Virgen, no de Rajoy, se entiende).
No sé si me he explicado.

CARLOS 26/5/09 11:40  

Je...
Para entenderlo del todo, necesitaría algún ejemplo cercano... Pero de eso ya hablaremos, supongo!

Definitivamente, un concierto con tanto "pianto" hubiera estado mejor encuadrado en el ciclo de "Músicas para la Pasión" que para coronar el de "Grandes voces".... Y siendo así, tu espíruto actual necesitaba -pienso- otro tipo de arias barrocas para no languidecer... Aquellas que exaltan el "furor".. Las hay vigorosas a más no poder!

Sin embargo, hay que tener en cuenta la manera tan peculiar y personal que tiene Giovanni Antonini de componer sus programas.. Y aquí usó un hilo conductor poco habitual: "la explícita mirada retrospectiva de todas las composiciones, que muestran el deseo de trazar un puente con la tradición, en tiempos en que la música era esencialmente contemporánea".
Y ese hilo no se cortaba.. Enlazaba unos autores con otros, como si de una misma obra se tratase... A mí me pareció muy intimista y la voz era un instrumento más del Giardino, fundiéndose en ocasiones...

Esto tenía desconcertados a buena parte de un público (hubo quien, del mismo modo que el año pasado sólo vino al de Bartoli, éste se había reservado para el de Fink) que tal vez esperaban escuchar a una diva, acompañada por una orquestina, en la típica alternancia: aria , aplausos, aria, aplausos... Y no fue así, claro!

De hecho, algunos que suelen estar al acecho, esperando ansiosos ese momento de su palmaria demostración de cómo su aplauso es el primero y más efusivo de todos, capaz de hacer "palmar" (gracias a su palmar intervención) ese mínimo silencio que -como parte integrante de la obra- necesita todo final, no tenían más remedio que respetar a los intérpretes, por no saber en qué momento debían interrumpirlos...

Este último párrafo era una pequeña cuña, que no iba de coña... El domingo, los de los "bravos" a flor de labio, hubieron de contenerse y eso siempre es de agradecer en un concierto de este tipo...
(si fueran totalmente espontáneos, no me parecería mal, como remate eufórico, en según qué actuaciones... Pero, si te parece, ya que no somos paniagüados, podemos comentar -en otro momento- de dónde proceden)

Éste era uno de esos conciertos que, por sus características (de haber cabido el público) quizá hubiera sonado más redondo en la sala de cámara... Había gente sentada en la fila veintitantas y creo que se requería una cierta cercanía al escenario, para no terminar un tanto disipados....

maria teresa 26/5/09 13:45  

Hijo, que hay un momento para cada música... hasta para tu adorada Terremoto!!!, jejeje!!!y como no para el barroco, que también necesita el suyo.
Me alegro de que estés mejor. :-)

CARLOS 26/5/09 21:32  

Esta tarde he coincidido con un amigo que también fue al concierto y parece que quedó un poco desilusionado... Tenía el recuerdo de cuando la vimos cantando lieder de Brahms, en la sala de cámara, la pasada temporada y de discos estupendos como los de harmonia mundi con lieder de Schumann y Schubert y... Claramente el programa de ayer no respondía a sus expectativas...

Sé que él acudió con mucho interés (hasta había cambiado turno con un compañero de trabajo para poder acudir al concierto) pensando en escuchar arias destacadas... Y no! Tanto es así que lo que más le gustó fue ese cortito preludio para laúd solo de Weiss (?) y la propina a dúo de Telemann (voz e instrumento) con Giovanni Antonini.

Salarino 27/5/09 08:32  

El Telemann fue fantástico, una maravilla, pero a mí la pieza de laúd me pareció... ¿relleno?
Coincido en que probablemente el mejor sitio hubiera sido la sala de cámara. Desde las últimas filas me han comentado que el sonido de Fink en algunos fragmentos era muy difuso.

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP