Il Giarbdino Armonico + Verónica Cangemi
Ayer no estaba yo para muchas coloraturas; a la inevitable decepción que supuso la cancelación de Magdalena Kozená se le sumó un verdadero día de perros (pobres perros) así que cuando llegué al concierto, con el tiempo justo y la cabeza como una olla de cocido, no tenía muy claro si me apetecía Mozart o Metallica. Cito de memoria, porque creo que el programa está en el agujero negro que es mi coche: un par de arias de Mozart (Tu che mi parli al core, que luego repitió en el bis), una sinfonía de Haydn, fin de la primera parte. Segunda parte: el aria de Fiordiligi Per pietá, una sinfonía de un Bach de los Bach de toda la vida y las dos arias de Sesto, de La clemenza di Tito. Como curiosidad, citar que entre los violines del Giardino Armonico estaba Julia Schröder, la flamante directora y violinista que acompañaba a Bartoli en su gira y que con una pieza de Bériot nos dejó maravillados hace ya tres meses (cielos).Verónica Cangemi (con el bronceado ya perdido, ay) estuvo, en mi opinión, discretita. Aunque a lo mejor el discreto era yo, que no conseguía meterme en el asunto musical: mi cabeza vagaba y sólo me centré (un poco) en la segunda parte. Tiene una voz bonita, sabe sacar hermosos sonidos y pianos de vez en cuando y su canto es delicado y de buen gusto, pero no acabó de comunicarse conmigo (a lo mejor con otros sí); obviamente Fiordiligi está fuera de su repertorio natural, aunque se defendió, y destacó en la finura con que desgranó Tu che mi parli al core. Me acordé de algo que comentó Papagena en La Fida Ninfa: en ocasiones abusa de contrastes dinámicos, y ciertos arrebatos en forte, en Mozart, sonaban fuera de lugar. De todas formas, el repertorio estaba bien elegido -salvo el embolao de Così fan tutte- y conseguí salir algo más relajado de lo que entré, que no es poco.




6 comentarios:
No gusta Cangemi, y cada vez que oigo algún comentario sobre ella es el mismo: sí pero no.
Dicen que la música amansa a las fieras y me da que ese fué tu caso, asi que dentro de todo lo malo que pudo ser, algo bueno tuvo.
Un besito.
Hombre la sustitución es decepcionante, pero cabría pensar que nos estamos acostumbrando a querer ir a un concierto esperando que cada vez sea el mejor de nuestra vida, con las interpretaciones más sublimes y todo eso, sin muchas veces dejarnos seducir por la música.
Si resulta que los artistas no nos dejan vale, pero muchas veces les negamos el pan y la sal (yo el primero, que conste), por el simple echo que no hemos tenido el día o simplemente que lo hacen de coña o no, pero sin llegar a la genialidad que siempre deseamos.
De tu crónica del concierto de Philippe Jaroussky hubo una imagen muy "Salariniana", de aquellas que solamente tú sabes crear con tu envidiable instinto literario, que decía algo así como que tuviste la sensación que aquello no lo volverías a oír así en la vida. Eso es un privilegio que pocas veces se da, cierto, pero luego nos condiciona tantísimo, que al próximo concierto nos cuesta llegar al orgasmo y a lo mejor tenemos que plantearnos si eso es inviable a cierta edad y con tanto bagaje a cuestas.
Vaya rollo he soltado para defender a la pobre Cangemi, que ni me va ni me viene.
Pero es que parece que vives en Niu Yok, hijo que agitada vida social.
Ya puestos cuenta por qué estabas tan atacao, seguro que es interesante.
Lo que dice Mocho resume muy bien a Cangemi: sí pero no.
Lo de las esperanzas es lógico hasta cierto punto; tanto a Jaroussky como a Cangemi ya les había escuchado una vez, con lo cual a la segunda vas condicionado. A Jaroussky no me lo esperaba tan maravilloso ni a la Cangemi tan sosa, por resumirlo de manera algo simple. Y el estado de ánimo,el humor, etc, también influyen. De todas formas, yo, cuando me "meto" en la música, me meto, cante Bartoli o un coro de pueblo, y cuando no me "meto", no me meto ni aunque esté ante mí Callas resucitada.
Peritoni, te hago un resumen: madrugón, cuatro clases, cita con hacienda, comer en menos de veinte minutos, otras dos clases, "picnic" con cienes y cienes de padres/madres, otra visita a hacienda porque la de la mañana resultó fallida, viaje a casa fulminante a por las entradas, regreso a la ciudad al recital, resultado, Salarino trastornado (uy, ya hablo de mí en tercera persona, malo)
Yo a la Cangemi la defino con un no pero no :-P jajajajaja
Y ya si esperas a la Kozena y otra vez te endiñan a la buena señora esta después de un mal día... no me extraña que no te concentraras!! Seguro que despertabas de tus cavilaciones con los bocinazos extemporáneos de rigor >:-)
Bueno, vale, a ratos canta bien la mujer. Pero esos forti tipo Josuaaaaaaaaaaa!!! en arias tan delicadas me atacan el tímpano, qué le voy a hacer. Y eso que yo soy de facil conformar, hasta me gusta Kaufmann :-P
En fin, a ver si la próxima velada es de las memorables, como la de Jaroussky :-)
Un beso te sea dado, oh Salarino el de turgentes pectorales...
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