martes 12 de febrero de 2008

Cecilia Bartoli en Valladolid

Vaya por delante que soy totalmente pro-Bartoli, que la adoro y que la amo, y que mis juicios sobre su arte seguramente no sean muy objetivos y que ello no sólo no me causa ningún pesar sino que me importa un rábano; y vaya por delante también que si alguien osa no ya dejar un comentario con inquina sobre Ella, sino simplemente pensar mal de la diosa romana mientras lee éste mi blog, caerá sobre el/la hereje/a una maldición gitano-castellana por la cual le saldrán unas almorranas dolorosísimas y del tamaño de una piña piñonera que le acompañarán de por vida, por poner una nota de la flora autóctona. Con estas bonitas palabras como prólogo, paso a desgranar el evento.
Primer susto: la megafonía cardíaca que me ataca. La mezzo sufre una infección, y aun así ha decidido no suspender la actuación. Horror, hablo como Gloria Fuertes, que en paz descanse. En fin, pueden ocurrir dos cosas: o es realmente cierto y canta mermada, o se cubre las espaldas porque está flojilla vaya usted a saber porqué. Empezamos. Obras de Manuel García: obertura y aria de La figlia dell'aria; cuando empieza a cantar se nota que está bastante tensa, mano izquierda muy nerviosa y, aunque la voz parece correr y responderle a la perfección, suena ligeramente temerosa y con un volumen muy reducido. Inciso sobre el volumen de la Bartoli: no tiene una voz pequeña. Las demás gritan, que es distinto. Sigo. La segunda pieza de la primera parte es Cari giorni, de la ópera Ines de Castro de Persiani. Puro legato y en un piano arrebatador, suena elegíaca y maravillosa; los colores, el timbre, la intención... no se le puede poner una pega, aunque me da la sensación de que va de puntillas. Continua con Infelice, aria de Mendelssohn, y se va soltando y mostrándose "más Bartoli", es decir, más expresiva, con sus habituales mohínes, etc. Vocalmente suena perfecta, aunque a mí me sigue dando la sensación de que tanto las notas agudas como cantar en forte le produce cierta aprensión (o quizá terror y lo disimula muy bien) y está tanteando hasta qué punto puede arriesgar esta noche. Sin embargo, llega la escena y el rondó de La Cenerentola y comienza el disfrute puro y gozoso. Lo canta como nunca: dinámicas, dicción, adornos, coloraturas, trinos... y lo remata con un poderoso agudo que sostiene con fuerza y arrojo. Maravillosa. Fin de la primera parte (y de mis temores).
En la segunda parte, que comienza con la obertura de Tancredi -luego si me acuerdo hablo de ella- desgrana la canción del sauce del Otello rossiniano, la baladilla moon nosequé the mountains y la cosa tirolesa que ha grabado también para el último disco. Suena a gloria bendita. El secreto de la Bartoli es... que no hay secreto. La voz es preciosa, muy bonita, y el canto expresivo, con el poder de convicción y comunicación que sólo alguien que ama lo que hace por encima de todo consigue transmitir; al público le llamarán mucho la atención sus agilidades y diabluras, su extraña y divertida combinación diafragma-globos oculares, pero a mí me deja embobado su canto apianado, el mimo con el que desgrana ciertas frases: arte puro. Como, por ejemplo, en el Non credea mirarti: acepto que, pasados los cuarenta, cualquier estrofa con el verbo "marchitarse" en ella me pone los pelos como escarpias y me arrastra a la lágrima fácil, pero es que hiló un aria de Sonnanbula de quitar el hipo. A mí, además del hipo, me quitó el habla. Divina. Pura muscalidad. Y tras las merecidas ovaciones finales, un par de bises, todos de Maria Malibrán: una cabaletta y un Rataplán, ya con Bartoli absolutamente mutada en ella misma: histrionismo, pucheros, gestos, brincos y poses mil. El público, feliz (por primera vez, auditorio lleno).
En resumen: la supuesta afección vocal no apareció por ningún sitio, como mucho en un comienzo algo precavido. Al final de la primera parte no se apreciaba ya la ligera reducción de volumen del principio y se mostraba confiada.
And the Oscar goes to... la orquesta y su violinista y directora: Kammerorchester Basel y Julia Schröder, respectivamente. Hace menos de un mes escuché la obertura de Tancredi desde la misma butaca a la orquesta que acompañaba a Kasarova -de la Radio Búlgara- y, la verdad, me gusta más con los instrumentos históricos o historicistas de hoy. La calidez y calidad del sonido eran apabullantes, y se ha notado sobre todo en la mencionada obertura y en la pieza para violín de Beriot que ha interpretado la joven directora, merecedora de una ovación muy sentida.
Momento estilista: Bartoli estaba guapa, vestidazo de tafetán rojo fresón mediante. Pedrería (mucha). Escote lujoso y lujurioso, con unos diamantes quita hipo(tecas) a juego con anillo. Sin pendientes, ligeramente bronceada, pelo más rizado de lo habitual.
Público variado, pero con inconfundibles ppinceladas ppintorescas de los ppolíticos de la región: más toses y mechas de lo habitual.
Todo el rollo anterior para deciros que me lo he pasado genial. ¡¡¡Dame una C, dame una E, dame otra C, dame una I, C-E-C-I...!!!

17 comentarios:

David 13/2/08 01:33  

Hola! Me uno a la cohorte de adoradores de la Bartoli. Hoy precisamente he dado un curso sobre música clásica para neófitos, les he puesto el recital de Vivaldi, en concreto "Agitata da due venti", y se han quedado pasmados. No es para menos. Me encanta tu blog. Te tengo fichado con el RSS así que estaré atento a las novedades. Un saludo.

ximo 13/2/08 01:57  

Me ha gustado tanto tu crónica que te mandaré via mail un enlace que espero que te guste.
Gracias Salarino por decirlo así

agitato 13/2/08 07:39  

Fantástica ha estado la Bartoli, sí señor. Inolvidable el momento en que sale del escenario (la "refinitiva" quiero decir) y saluda al respetable agitando los brazos como una posesa durante un buen rato. Todo lo anterior ya está muy bien explicado en la reseña de Salarino.

benigno,  13/2/08 07:54  

Crónica estupendísima como siempre.Gracias por compensarme de algún modo la enorme pena de no haber podido asistir en directo.¡Sniff,sniff! Un abrazo.

Mei 13/2/08 09:07  

Una delicia leer esta crónica... Sólo me quedará la duda de qué orquesta es mejor si la Scintilla o la de Basel... En cualquier caso qué sonido tan agradable el que emiten las orquestas barrocas... :-)

Creo que el Non più mesta de la Bartoli es estupendo...

PS: El bronceado será de lo bien que se lo está pasando en la tournée hispánica, que empezó en las Canarias...

Peritoni 13/2/08 12:36  

Me encanta esta mujer, aunque por desgracia aún no he podido ver en directo...
Y me encanta tú crónica, pese al comienzo almorránico...jejeje

Pasaelmocho 13/2/08 14:02  

por lo que he leído, el mismo programa que en Madrid, ¿no?

Y las mismas tiranteces al principio ¿camufladas ahora de "afección"?, jijiji.

Si es que doña Chichi es mucha Chichi, qué porras.

Anónimo,  13/2/08 19:12  

¡Yo también estuve! Y además en la fila tres.

Eso sí, en las dos primeras arias sufrí como una condenada viendo a Ella tan angustiada... no sabía si tenía unas anginas como nueces o había visto una aparición entre bambalinas.

Luego me relaje y disfruté.

El resto ya lo ha contado tan bien Salarino que sólo me queda decir que a mi lo que me sucede con Cecilia es que se me olvida respirar con sus pianos. Pero eso sí, Salarino, yo no tosí, ¡eso nunca!

Anónimo,  13/2/08 21:34  

La crónica de Salarino, como siempre, acertadísima. Yo también estuve. También en la fila 3. Y yo opino que estuvo que se salía.Que se salía por las costuras del vestido.

A partir de ahora ser exagerado no es ser andaluz, es ser cantante de ópera y romana.

¡Qué vestido! (que no dirá que es horroroso para que no me caiga la maldición de las almorranas). ¡Qué escote! ¡Qué joyerío! ¡y qué todo lo demás!

Me lo pasé muy bien. Besos a todos.

Edna (y la anónima Fiona).

PD: No conseguimos salir con nuestro nombre.Cosas del blog.

enric 14/2/08 02:55  

¡Fantástica crónica, Salarino! Como curiosidad, quisiera comentarte que si a ti el aria de "La sonámbula" te quitó el hipo, te juro que a mi, esta misma aria -y no miento-, me quitó un terrible dolor de muela que estuve sufriendo durante todo el santo día en que fui a verla al Palau.

Salarino 14/2/08 19:43  

Perdonad que últimamente tarde en contestar a vuestros comentarios, pero me cuesta encontrar un minuto libre...
Resaca post-Bartoli: he releído las crónicas de los recitales anteriores (de Mocho, etc) y, en general, tanto las impresiones como el repertorio son idénticos (y el vestido y el collar me temo). Creo que las únicas diferencias son la canción del contrabandihtah y la obertura de Tancredi. Con el evento ya reposado, diría que la escena de Cenerentola estuvo de Matrícula de Honor (quizá lo mejor de la noche), seguida muy de cerca por el Cari giorno, le escena de Desdemona y el Non credea (mejor que la cabaletta). Canto maravillosamente la cosa tirolesa, pero a mí es una pieza que no me hace gracia ni le veo belleza por ninguna parte, aunque en vivo quede vistosa y tal.
David, bienvenido.

e 15/2/08 18:06  

Una crónica estupenda la de la Bartoli,para los que estuvimos allí es mucho mejor y mas descriptiva que la de los periódicos.
Pero Lascia che io pianga que Cecilia no tuviera su mejor día ( las anginas , la infección..........?), para una vez que la disfrutamos en directo.No obstante fué una delicia .

lola de lana 16/2/08 13:56  

La misma sensación tuve yo en Tenerife. Fue creciendo, creciendo hasta que se hizo con todos nosotros. Una gozada.

Solidario 19/2/08 12:00  

Salarino: tuve la gran suerte de verla/disfrutarla. Para los amigos una locura esa de hacerse en el mismo dia Murcia/Valladolid/Murcia. Una vez hecho la sensación de que mereció la pena. Pese a estar en ese extraño lugar llamado palco/escenario teniendo la vista mermada sobre la diva. Veiamos la parte menos noble pero no menos rotunda. Una preciosa espalda con un acabado intenso. Me hubiera gustado poderle ver la cara mientras actuaba ya que una buena parte de su encanto reside precisamente en esa maravillosa gesticulación, aunque tuvo varias veces el detalle de girarse hacia nosotros y agradecer nuestros aplausos.
Al final un maravilloso viaje, un entrañable encuentro con un amigo, una exquisita comida en un bonito lugar, regado con excelente vino de la tierra, estupenda tertulia y para luego.... un largo postre de más de dos horas que supo a poco.
Por cierto maravillosa la sonoridad de vuestro auditorio.
Te visitare mas a menudo para leerte.

Salarino 19/2/08 20:11  

e, lola de lana y solidario, gracias por visitarme, leer y comentar; cuánto me alegro de que también os guste Bartol y de que la disfrutarais.
e, yo la he escuchado en otra ocasión en plena forma (se supone) y sinceramente, salvo en el titubeante comienzo, no aprecié ninguna diferencia significativa.
solidario, la acústica del auditorio es de lo mejorcito que hay. Increíble.

Marcelinux 19/2/08 22:26  

Era mi primer contacto en directo con la Bártoli y me ha encantado, a pesar de que estaba griposo y moqueante. Yo era responsable de alguno de los tosidos, estuve a punto de no asistir, pero ahora me alegro de haber estado allí...


Saludos.

ebach147 20/2/08 09:40  

Gracias por tus comentarios , me encanta tu blog.
Espero con impaciencia el día 1 en Valladolid "il trionfo del tempo e del disinganno" y no me canso de escuchar el disco de la Bartoli" Opera proibita" sobre todo " un pensiero nemico di pace , Come nembo y lascia la spina " que oiremos en ese oratorio de Händel . Lástima que no cante Cecilia

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